Estrategias para mejorar la convivencia escolar en secundaria
La convivencia escolar positiva es necesaria para impulsar una educación de calidad y fortalecer el compromiso de los estudiantes con su formación. Sin embargo, lamentablemente siguen registrándose casos de violencia escolar en el Perú (más de 792 solo en el primer trimestre de 2024). La mayor incidencia se observa en el nivel secundaria, especialmente en ciudades como Lima, aunque también se presentan casos en provincias.
Para superar estos escenarios de convivencia negativa, el país ha promulgado leyes como la Ley N.º 29719, que promueve la convivencia escolar sin violencia y busca prevenir, evitar y sancionar estos casos. Asimismo, se han emitido decretos como el Decreto Supremo N.º 004-2018-MINEDU, que aprobó los Lineamientos para la Gestión de la Convivencia Escolar, estableciendo pautas para la prevención y atención oportuna de la violencia.
Si bien las regulaciones y normas constituyen una base importante para fomentar una convivencia escolar positiva, los docentes y directivos deben seguir formándose —por ejemplo, a través de programas de especialización— para desarrollar y ejecutar estrategias que contribuyan a este propósito.
¿Cuál es la importancia de la convivencia escolar?
La convivencia escolar no se limita al cumplimiento de normas, sino que es la base para que el aprendizaje ocurra plenamente. Un entorno seguro y respetuoso impulsa el éxito académico, fortalece habilidades democráticas como el diálogo y la resolución pacífica de conflictos, y mejora la vida institucional al crear un ambiente emocionalmente seguro que reduce la deserción y refuerza el sentido de pertenencia.

Estrategias para mejorar la convivencia escolar
A menudo se piensa que la convivencia escolar se limita al cumplimiento de normas disciplinarias o a la ausencia de conflictos. Sin embargo, su relevancia va mucho más allá: es la condición indispensable para que el aprendizaje pueda darse en plenitud.
Una buena convivencia escolar impacta en tres direcciones:
1. Es el motor del éxito académico
Cuando un estudiante se siente valorado, respetado y protegido, su capacidad de concentración y disposición al aprendizaje aumentan significativamente. En cambio, el miedo, la exclusión o la hostilidad bloquean el proceso educativo.
2. Forma ciudadanos preparados para la vida democrática
Una convivencia positiva enseña a dialogar, manejar desacuerdos y construir acuerdos, habilidades esenciales para reducir la violencia estructural y fortalecer la vida en comunidad.
3. Define la calidad de vida institucional
Una buena gestión convierte la escuela en un espacio seguro y emocionalmente contenedor, crucial para reducir la deserción escolar en secundaria y para fortalecer el sentido de pertenencia.
Estrategias recomendadas por el MINEDU
El MINEDU, mediante su documento normativo sobre el fortalecimiento de la convivencia escolar, propone cinco líneas de acción para mejorar la vida diaria en las escuelas:
1. Promoción del autocuidado y bienestar
Impulsa prácticas que fortalezcan la salud física, emocional y mental de la comunidad educativa. Busca que estudiantes y docentes desarrollen habilidades para gestionar sus emociones, manejar el estrés y mantener un adecuado bienestar personal.
2. Fortalecimiento de las relaciones interpersonales
Promueve habilidades socioemocionales como la empatía, la escucha activa y la comunicación asertiva. El objetivo es mejorar la forma en que los estudiantes se relacionan y resolver conflictos pacíficamente.
3. Promoción de la inclusión y participación democrática
Fomenta la eliminación de barreras de exclusión y reconoce a los estudiantes como sujetos de derechos. Incentiva su participación en la toma de decisiones y promueve el respeto por la diversidad.
4. Disciplina con enfoque de derechos
Propone un modelo de disciplina orientado a la autorregulación y la responsabilidad. Prioriza medidas formativas y restaurativas que permitan reparar el daño y restablecer relaciones, garantizando siempre el respeto a la dignidad del estudiante.
5. Seguridad y protección
Establece acciones para asegurar entornos escolares seguros, reforzando la prevención y atención frente a situaciones de riesgo. Incluye la aplicación de protocolos vigentes y la articulación con servicios externos de apoyo y protección.