¿Cómo promover la educación inclusiva en secundaria?
¿Qué es la diversidad e inclusión educativa?
Cuando hablamos de educación inclusiva, nos referimos al derecho de todos a acceder a una educación de calidad sin importar las diferencias en cuanto a capacidades, necesidades, etnia, clase social u otros factores.
¿Cuál es la situación de la educación inclusiva en el Perú?
Actualmente, se estima que cerca del 20% de los niños, niñas y adolescentes en el Perú presentan alguna discapacidad y, lamentablemente, no todos logran ejercer su derecho a asistir a la escuela.
El grupo más vulnerable sigue siendo el de las niñas en situación de pobreza extrema del ámbito rural, quienes con frecuencia quedan excluidas del sistema educativo.
El escenario actual es de transición: se busca dejar atrás el modelo de segregación y avanzar hacia una escuela regular capaz de atender la diversidad.
Esto implica que los Centros de Educación Básica Especial (CEBE) atiendan solo casos severos, mientras que el resto de estudiantes con necesidades educativas especiales se integren a colegios regulares con el acompañamiento de los equipos itinerantes SAANEE.
Sin embargo, para que esto funcione, aún es necesario derribar barreras actitudinales y mitos, como creer que los estudiantes con discapacidad “no pueden aprender”, lo cual limita su desarrollo pleno.
¿Cómo promover una educación inclusiva en secundaria?
La inclusión se construye día a día. No basta con mencionarla en documentos institucionales: requiere transformar la cultura, ajustar políticas y aplicar prácticas que realmente acompañen a los estudiantes.
1. Construir una cultura de acogida
La escuela debe ser un espacio donde cada estudiante se sienta visto y valorado. Una comunidad que entiende la diversidad responde con apoyo, no con distancia. Cuando un alumno enfrenta dificultades, el entorno —docentes, compañeros y personal— debe ofrecer contención, no aislamiento.
2. Implementar políticas de apoyo y trabajo articulado
La inclusión es un esfuerzo colectivo. Se necesita coordinación con servicios externos como el SAANEE y profesionales de psicología, además de mantener una relación cercana con las familias.
Las políticas internas deben asegurar recursos, rutas de atención y responsabilidades claras para responder a diversas necesidades.

3. Aplicar estrategias pedagógicas flexibles
En el aula, la inclusión se vuelve práctica cuando el docente adapta, crea y escucha. Algunas estrategias clave son:
- Aprendizaje cooperativo: aprovechar la heterogeneidad del salón para generar apoyo entre estudiantes y desarrollar empatía.
- Metodologías activas y lúdicas: incluso en secundaria, ayudan a reducir la ansiedad, mejorar la concentración y facilitar la comprensión.
Adaptaciones según la necesidad:
- Visual: uso de alto contraste, permitir grabadoras, ubicación preferente.
- Auditiva: reforzar con recursos visuales, asegurar buena lectura labial.
- Intelectual: priorizar habilidades sociales, autonomía y comunicación funcional.
¿Cómo puedes ser el docente que promueva la educación inclusiva?
Ser un docente que abraza la diversidad implica mirar al grupo con otros ojos y atreverse a cambiar lo necesario para que todos aprendan. Puedes seguir estos pasos:
- Deja atrás la idea de “emparejar” a los estudiantes. Los grupos diversos enriquecen el aprendizaje y permiten que cada uno aporte desde su forma de ser y aprender.
- Permite el acompañamiento entre estudiantes. Diseña actividades donde el logro dependa del trabajo conjunto.
- No enseñes en soledad. Coordinar con otro docente o especialista te ayuda a observar más y responder con mejores estrategias.
- Si un estudiante no avanza con la estrategia habitual, no bajes la exigencia: cambia el enfoque. Explora técnicas, materiales y apoyos.
- Mantén apertura y busca nuevas herramientas. Capacitarte —por ejemplo, en un curso de especialización— te dará más seguridad para enseñar en contextos diversos.